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NOTICIA

Madrid, 19 de marzo de 2008

La implicación del individuo es fundamental para el control de la Tuberculosis

Cruz Roja Comunidad de Madrid desarrolla el proyecto de Control de la tuberculosis con un doble objetivo. Por un lado, se pretende ayudar en el control de la transmisión de enfermedades que puedan suponer un riesgo para la salud pública, y por otro, con el fin de fomentar la prevención primaria entre los colectivos en inclusión social.

Acompañamiento a consultas y pruebas complementarias; recogida de medicación, y orientación y acompañamiento a recursos sanitarios, sociales y educativos, son algunas de las actividades que Cruz Roja Comunidad de Madrid, en colaboración con la Comunidad de Madrid, realiza desde el proyecto de Control de la Tuberculosis.

Se trata de un proyecto dirigido personas que han tenido contacto con la enfermedad o la padecen y se tenga sospecha o antecedentes de su no adherencia o dificultad con el tratamiento. Según señala Ana Gómez, Directora de Salud de Cruz Roja Comunidad de Madrid, “la Tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable, pero la adhesión y cumplimiento del tratamiento es fundamental para el éxito del proyecto; de ahí la importancia de implicar al propio individuo y a su entorno más cercano en la promoción y prevención de su propia salud”.

El tratamiento de la TB en la Comunidad de Madrid
En la Comunidad de Madrid, Cruz Roja, a través de un Convenio con la Consejería de Sanidad, comenzó a desarrollar este proyecto como parte de una estrategia para disminuir la prevalencia por TB; una enfermedad infectocontagiosa, con tendencia creciente en personas que, por su desestructuración social y por sus condiciones de vida, son más susceptibles de contraer la enfermedad.

Como explica Ana Gómez, “se trata de conseguir la curación del enfermo, lo que depende de la aceptación por él mismo del tratamiento prescrito”. Para ello, se supervisan los tratamientos farmacológicos prescritos por el médico de un centro sanitario, acudiendo al propio domicilio del paciente o algún lugar acordado con él, para asegurar la eficacia de los mismos.

A pesar de su relativa baja incidencia en nuestro país (en España, la enfermedad tiene una incidencia de 38,5 afectados por cada 100.000 habitantes; una cifra que desciende en la Comunidad de Madrid, 17,4 afectados/100.000 habitantes), y de que tiene curación, la TB es una enfermedad con alto riesgo de contagio (se transmite de persona a persona, al toser, estornudar o hablar). De esta forma, la prevención y el diagnóstico precoz son la mejor herramienta para combatir la enfermedad.

Acciones de prevención
En este sentido, Cruz Roja realiza diversas acciones de prevención de la tuberculosis entre los distintos colectivos más vulnerables frente a la enfermedad, como personas sin hogar, inmigrantes y drogodependientes.

Estas consisten en la realización de pruebas de diagnóstico precoz (mantoux, radiografías de tórax y pruebas de esputos), además de pautar tratamientos profilácticos (si es necesario) a los usuarios de los centros de acogida y centros de atención a drogodependientes. Además, y para evitar el contagio, se interviene en el entorno del afectado, incluyendo su núcleo familiar, profesional y/o social.

Esta forma de atención no sólo conlleva una perspectiva de trabajo sanitaria, sino que los técnicos también han de realizar una importante labor social y mediadora, para poder atender a todas las personas que hayan tenido contacto con la enfermedad y así, poder controlarla y atajarla. Gracias a esta perspectiva global de trabajo, cada vez son menos las personas afectadas por la TB.

Control y seguimiento del paciente
A pesar de los esfuerzos por detectar la infección en su primera fase, existen determinados casos que llegan a desarrollar la enfermedad. La curación total depende del cumplimiento estricto del tratamiento; Los tratamientos son largos y complejos, y un abandono de los mismos antes de tiempo puede generar resistencias a posteriores intentos de tratamiento. Además, la desestructuración personal, familiar y social de algunos pacientes hace casi imposible su seguimiento médico.

Precisamente para estos casos, Cruz Roja dispone de las Unidades Móviles de Tratamiento Directamente Observado (TDO), desde las que personal cualificado controla el seguimiento del afectado allí donde se encuentre, además de su entorno. Estas unidades atienden a personas con historiales previos de abandono o mala adherencia al tratamiento, o que tengan dificultades para seguir correctamente las pautas prescritas. En 2007, 143 personas fueron atendidas por estas unidades.