Cómo se evalúa el riesgo de un evento
La diversidad de actos susceptibles de precisar un “servicio preventivo” y la experiencia acumulada en este campo, hace que dispongamos de todo un sistema que mediante la evaluación del riesgo del evento, permite ofertar a cada demandante de actividad los recursos materiales y humanos necesarios.
La continuidad en ciertos servicios facilita la detección de nuevos riesgos derivados por ejemplo de los cambios de actitud en los hábitos de los participantes, pudiendo modificar el servicio en función de las nuevas necesidades, y ofrecer una formación específica en esta materia, incluso plantear nuevos retos como son las buenas prácticas medioambientales ya que es un factor que puede tener un gran impacto en la salud, suponiendo indirectamente un riesgo.
Actualmente trabajamos en una línea que pretende desarrollar tanto en la prevención pasiva, con la cobertura sanitaria de eventos con riesgo previsible, como activa, mediante campañas de sensibilización a la población en general y en las instituciones donde prestamos servicio.
Se trata de implantar una cobertura preventiva no sólo de vigilancia e intervención en caso de incidencia, sino también con acciones directas que minimicen los efectos derivados del riesgo previsible en concreto. Esto conlleva todo un proceso desde la evaluación del riesgo, definición de recursos, programas específicos de formación para los participantes, hasta el registro de datos y evaluación de la calidad del servicio.