EL PROBLEMA
El agua no es sólo un servicio público. El agua da origen a la vida; es la base de los ecosistemas, es fuente de desarrollo, nos provee de salud e higiene, hace posible la producción de alimentos y los procesos industriales ...
Tenemos la mala costumbre de no pararnos a reflexionar sobre la importancia que tiene este recurso en nuestro día a día, ni de dónde viene el agua que llega cada día hasta nuestros hogares, o si el acceso para todos los ciudadanos es equitativo.
La realidad es que no todos podemos usar el agua ni en la misma cantidad ni calidad. El grado de superpoblación de algunas ciudades hace cada vez más difícil garantizar el abastecimiento de agua. A esto se suma el problema de la contaminación que se extiende como una plaga a nivel mundial.
La contaminación de los recursos hídricos genera enormes problemas en los ecosistemas acuáticos, que acaban repercutiendo en todo el resto de los ecosistemas y, evidentemente en la salud humana.
Entre los principales contaminantes, se encuentran:
Organismos vivos o muertos Entre las principales fuentes de contaminación, destacan:
El agua es que es un recurso que se da por sentado en muchos lugares, sin embargo, en la actualidad, 1.500 millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua potable, a las que se suman otros 2.600 millones que carecen de acceso a sistemas de saneamiento adecuado.
CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD
Las enfermedades diarréicas (como por ejemplo el cólera), relacionadas con el consumo de agua contaminada, están entre las enfermedades más extendidas. Causan la muerte de más de 2,2 millones de personas al año, la mayoría de ellas niños.
Otras enfermedades relacionadas con el consumo directo o indirecto de agua contaminada y la falta de saneamiento adecuado. Entre ellas:
En lugar de tomar medidas para la prevención de la contaminación de los recursos hídricos, a menudo se recurre contrarrestar ésta mediante la cloración del agua, incluso hasta niveles tan perjudiciales para la salud como los de la propia contaminación. Científicos han descubierto una conexión entre cloración excesiva del agua y el cáncer de hígado, estomago, riñón, recto y colon, así como enfermedades del corazón, arterosclerosis (endurecimiento de la arterias), anemia, reacciones alérgicas y problemas dentales.
La mala salud asociada a los déficits de agua y saneamiento afecta a la productividad y al crecimiento económico, reforzando las desigualdades sociales y confinando en ciclos de pobreza a los más vulnerables. Y es que casi la mitad de los habitantes de los países en desarrollo sufren en algún momento algún problema de salud causado por la falta de agua y saneamiento Por ello, una de las metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es precisamente “reducir a la mitad para el año 2015 el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento”.
Y tú, ¿cuánto agua consumes?
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