Desde comienzos de año y hasta el pasado 31/07/09, son casi 10.000 los focos de incendios forestales detectados, más de 75.000 las hectáreas arrasadas y 11 las personas que han perdido la vida… Y aún nos queda la mitad del verano por delante…
Resulta extremadamente preocupante el hecho de que el 97% de los incendios forestales los origina el ser humano (datos de la DG de Protección Ciudadana), ya sea por negligencia, intereses económicos, uso imprudente del fuego en la agricultura y los pastizales, desbroce ilegal de tierras o incendios intencionados.
Los incendios forestales conllevan enormes pérdidas sociales (pérdida de viviendas y modos de vida de muchos campesinos, así como trastornos psíquicos y emocionales), económicas (gastos en prevención, extinción y recuperación de las zonas devastadas) y, como hemos podido ver las últimas semanas, incluso de vidas humanas. Sin embargo y lamentablemente, no hay plena consciencia de los devastadores efectos medioambientales que también derivan de los incendios:
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Impacto sobre la calidad del aire. La gran cantidad de gases de efecto invernadero, otros gases, cenizas y partículas emitidos a la atmósfera en un incendio, además de favorecer la aparición o el agravamiento de problemas respiratorios, contribuyen al inquietante problema del cambio climático. No sólo por el CO2 emitido durante la combustión, sino por el que deja de “absorber” la vegetación (un árbol de tamaño medio "se come" entre 10 y 30 kg de CO2 al año).
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Erosión del suelo. Si bien, tras la combustión, los nutrientes de a materia orgánica vegetal pasan a enriquecer en un primer momento el suelo, éste queda desprovisto de la cubierta protectora que le proporciona la vegetación, y por lo tanto extremadamente vulnerable a la erosión. El viento y las primeras lluvias arrastran dichos nutrientes, dejando tras de sí un suelo poco fértil, difícilmente recuperable y propenso a la desertización (la cual amenaza ya nada menos que al 30% del territorio español).
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Impacto sobre la vegetación. La cubierta vegetal tarda años en recuperarse, y las especies pirófitas (resistentes al fuego) se ven favorecidas, pudiendo llegar a desplazar la flora original de la zona.
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Impacto sobre la fauna. El paso del fuego arrasa y se lleva consigo toda forma de vida animal (tanto aves, como mamíferos, insectos, etc). La destrucción de los hábitats, la ausencia de vegetación que aporte alimento y las condiciones extremas que presenta el suelo dificultan, además, la regeneración de la fauna preexistente antes del incendio.
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Deterioro de la calidad de las aguas. Los episodios de incendio incrementan la impermeabilidad del suelo, impidiendo la penetración del agua y reduciendo así su humidificación. Así, las aguas drenan rápidamente y (como se ha mencionado anteriormente) arrastran con ellas gran volumen de partículas y cenizas, contribuyendo a la contaminación de los cursos hídricos y reduciendo la calidad de las aguas.
Tantos son los impactos ecológicos que generan que, además de ser imposible cuantificarlos económicamente, es difícil analizarlos hasta su último alcance.
También resulta necesario destacar que los efectos del Cambio Climático están agravando, entre otros, el problema de los incendios forestales. En los últimos 30 años la temperatura media global se ha incrementado en 1,4ºC, acelerando la ignición y retrasando la extinción de los fuegos.
Como ciudadanos, es nuestra responsabilidad mantener nuestros recursos naturales, prevenir todas aquellas acciones que puedan poner en peligro la salud y el equilibrio medio ambiental. La prevención primaria es absolutamente prioritaria en la lucha contra los incendios forestales, dejando de manifiesto la imperante necesidad de una educación ambiental en nuestro país.
Desde Cruz Roja, pedimos tu colaboración en la lucha contra los incendios forestales. Recuerda que…
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En el monte está prohibido hacer cualquier tipo de fuego (barbacoas, hogueras, …), por pequeño que sea, en esta época de riesgo (además está penado con hasta 20 años de cárcel). Lo que puedes creer una minúscula chispa, puede acabar arrasando el bosque entero.
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Todo tipo de fuego controlado, como pueden ser los incendios agrícolas o los fuegos artificiales, debe contar con los permisos reglamentarios previos de la Comunidad Autónoma. En estos casos, además, hay que tener una precaución extrema al apagarlo, asegurándose que no queda ni un mínimo rescoldo que pueda reavivarse (incluso después de transcurrido un tiempo) e iniciar un incendio.
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Es imprescindible apagar bien las cerillas y cigarrillos y jamás tirarlos por la ventanilla del coche.
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Asimismo es preciso no abandonar en el campo ningún tipo de residuo, especialmente botellas u objetos de cristal que puedan hacer efecto lupa y desencadenar un desastre.
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La rapidez de actuación es decisiva; en cuestión de pocos minutos el incendio puede haberse propagado drásticamente, por lo que, ante la menor sospecha de incendio, llama al 112 (llamada gratuita).
Si te encuentras en las proximidades de un incendio…
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Huye de la zona, siempre cuesta abajo.
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Ve siempre en sentido contrario a la dirección del viento.
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Aléjate por las zonas laterales del incendio, las más desprovistas de vegetación o las ya quemadas.
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Nunca intentes cruzar las llamas.
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Cúbrete la boca y nariz con un pañuelo húmedo.
Las previsiones meteorológicas para lo que queda de verano anuncian más olas de calor, menos humedad y ráfagas de viento seco, lo que seguirá manteniendo a nuestro país en situación de riesgo extremo (el factor de los tres 30s -temperaturas por encima de 30º C, humedad relativa inferior al 30% y vientos superiores a los 30 km/h- es el principal enemigo de los bosques).
En la página web habilitada por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino www.inforiesgos.es, se puede consultar, actualizado diariamente, el mapa de Previsión del Riesgo de Incendios Forestales.